Programa de Monitoreo Ambiental del Humedal Río Cruces presenta nuevo informe ante la Universidad Austral de Chile

Los cambios ambientales ocurridos en el humedal Río Cruces en 2004 constituyen uno de los casos más emblemáticos de afectación de ecosistemas acuáticos en Chile. La muerte de alrededor de 300 cisnes de cuello negro (Cygnus melancoryphus) y la emigración de miles de elloasociada a la alteración del luchecillo (Egeria densa), principal fuente de alimentación de la especie marcó un punto de inflexión en la discusión pública sobre daño ambiental y monitoreo ecológico en el sur del país.

A más de dos décadas de este episodio, investigadoras e investigadores se reunieron en la Sala Paraninfo para el cuarto seminario “Resultados Programa de Monitoreo Ambiental del Humedal Río Cruces”, organizado por la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh). La instancia permitió presentar el último reporte del programa.

La actividad congregó a cuerpo académico y estudiantil, además de representantes del servicio público y organizaciones sociales.

Un programa de monitoreo que data del 2014

El Programa de Monitoreo Ambiental del Humedal Río Cruces surgió en 2014, en el marco del cumplimiento del fallo judicial que condenó a la Empresa Arauco por daño ambiental al Santuario de la Naturaleza Río Cruces y Chorocamayo, sitio Ramsar Carlos Anwandter. Desde entonces, la iniciativa se ha consolidado como uno de los pocos esfuerzos de monitoreo ecológico de largo plazo en Chile.

El programa contempla el seguimiento sistemático de variables ecológicas, incluyendo la calidad del agua y de los sedimentos, el censo de cisnes de cuello negro, el análisis de la vegetación acuática y la evaluación de especies invasoras, entre otros indicadores del estado del ecosistema. En la actualidad, además, incorpora el estudio de procesos de mayor escala, como los efectos del cambio climático y el levantamiento continental en el área del humedal.

Ejecutado mediante un convenio de investigación entre la UACh y la empresa Arauco, y articulado desde la Facultad de Ciencias (y a partir del año 2023 en el marco del programa Ciencia 2030 Consorcio Sur–Subantártico), el programa contó con un período inicial de monitoreo obligatorio de cinco años. Actualmente, continúa bajo un carácter voluntario, en el contexto de la ausencia de una nueva Resolución de Calificación Ambiental (RCA) que establezca su obligatoriedad.

Durante la inauguración del seminario, la Decana de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile y directora del programa Ciencia 2030 Consorcio Sur–Subantártico, Dra. Leyla Cárdenas, destacó la importancia de generar conocimiento científico situado y de acceso público para la toma de decisiones:

“Recuerdo que cuando surgió la idea de realizar un seminario abierto y público pensamos que sería algo complejo. Sin embargo, hoy ya estamos en su cuarta versión anual, demostrando el trabajo que hemos desarrollado y facilitando que la comunidad comprenda aquello a lo que estamos dedicados. Desde la Facultad de Ciencias consideramos que el humedal del río Cruces constituye un ecosistema de altísimo valor ecológico para la región de Los Ríos y para el país. No solo es un ecosistema de alta biodiversidad, sino también un espacio fundamental para las comunidades y el territorio; comprender su dinámica mediante investigación rigurosa es esencial para su conservación”, señaló.

Presentaciones

La primera presentación estuvo a cargo del Profesor Emérito y director del monitoreo, Dr. Eduardo Jaramillo, quien abordó el estado ambiental del humedal del Río Cruces al año 2026 y de sus ríos tributarios, enfatizando la importancia de sostener programas de monitoreo ecológico de largo plazo.

Con más de dos décadas de trabajo en el territorio, el investigador destacó la complejidad ecológica del humedal y la necesidad de ampliar las escalas de análisis. “Después de más de 20 años estudiando este humedal, uno comprende que existen dinámicas que muchas veces no aparecen descritas en la literatura científica. El humedal puede tener límites administrativos o políticos, pero eso no significa que existan límites naturales para los procesos ecológicos que ocurren en él”, señaló.

Durante la primavera de 2024 se detectaron cambios ambientales significativos en el humedal del Río Cruces, entre ellos, la emigración masiva y mortalidad de cisnes de cuello negro, la disminución del Luchecillo y alteraciones en variables asociadas a la calidad del agua. Actualmente, se identifican nuevas amenazas como el aumento de especies invasoras y el aumento de la actividad de transbordadores de carga entre los ríos Cayumapu y Cruces; también la ocurrencia de bajas de oxígeno en el agua superficial en puntos específicos del humedal. Lo anterior ha coincidido con, por ejemplo, disminución de coipos en el sector de Isla Rialejo y la mortandad de carpas que se ha observado durante las últimas cuatro temporadas estivales en el río Cayumapu y otros humedales cercanos.

En este contexto, el Dr. Jaramillo planteó la necesidad de comprender el humedal desde una perspectiva integral y de largo plazo, considerando factores como el levantamiento natural del continente, las variaciones en los planos de marea y la disminución de precipitaciones en la zona. “Hemos observado cambios en las riberas asociados al levantamiento natural del continente, lo que ha generado una disminución del espejo de agua y una mayor exposición al aire de sectores cercanos al nivel de marea baja. Estos procesos podrían afectar directamente a macrófitas acuáticas como el Luchecillo”.

Posterior a la presentación del Dr. Jaramillo, el Dr. Leonardo Bacigalupe, académico del Instituto de Ciencias Ambientales y Evolutivas, presentó la exposición “Peces de las riberas del humedal del río Cruces: una comunidad que se mueve, pero no diverge”, centrada en el análisis de patrones espaciales y temporales de diversidad biológica en un ecosistema altamente dinámico. Los resultados expuestos indican que, “la fauna de peces presentes en sectores ubicados aguas arriba y aguas abajo de la planta de celulosa no presentan diferencias significativas en términos de composición taxonómica y abundancias”.

Finalmente, el Dr. Pablo Fierro, académico del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas, presentó los resultados sobre evaluación de la calidad del agua mediante macroinvertebrados bentónicos, destacando el valor de estos organismos como indicadores ecológicos sensibles a cambios ambientales. En su exposición, señaló que, en doce años de monitoreo, se han registrado más de 79 taxa, entre larvas acuáticas de insectos y otros organismos, sin observarse una tendencia temporal de disminución en la riqueza de especies.

Asimismo, indicó que, a partir de observaciones realizadas el año pasado, el programa incorporó nuevas estaciones de muestreo (Puente Negro, Rucaco, San José y Ciruelos) con el objetivo de ampliar la cobertura espacial del monitoreo de macroinvertebrados bentónicos.

Voces más allá de la academia 

Al cierre de las presentaciones se dio paso a un espacio de preguntas. Durante el diálogo con las y los asistentes surgieron reflexiones sobre el rol público de la ciencia, la necesidad de fortalecer la comunicación entre academia y ciudadanía, y el desafío de avanzar hacia modelos de producción de conocimiento más participativos y territorialmente pertinentes.

En ese contexto, se planteó la importancia de incorporar nuevas variables de análisis, fortalecer la revisión por pares e integrar contrapartes científicas en este tipo de estudios. Desde los guardaparques del humedal se realizaron consultas sobre la dinámica de la planta acuática Flecha de agua y el Luchecillo como especies relevantes dentro del monitoreo ecológico. Asimismo, se sugirió fortalecer el componente comunicacional del programa, promoviendo instancias abiertas a la sociedad civil, con registros públicos de las sesiones y formatos más flexibles y menos académicos.

En representación de organizaciones locales, Néstor Espinoza, presidente de la Junta de Vecinos de Rucaco, valoró la importancia de fortalecer los vínculos entre investigación científica y comunidades, y planteó la necesidad de que este tipo de instancias se realicen también en localidades rurales como Rucaco.

“Las comunidades queremos ser parte de estos procesos y de las distintas instancias de discusión. Fortalecer el vínculo entre academia y la ciudadanía puede contribuir a mejorar la calidad del debate público y avanzar hacia un mayor bienestar para la región”, señaló.

El Dr. Jaramillo cerró la actividad agradeciendo la asistencia y el apoyo de la Decana Dra. Leyla Cárdenas, y destacó que el programa dispone de una plataforma web de acceso público que reúne información histórica y resultados recientes sobre el humedal del río Cruces.

Los informes y resultados del programa año 2025 estarán disponibles a partir del 30 de junio en el sitio web oficial. 

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