El hallazgo científico fue en el sector de Duhatao, en la isla de Chiloé. Allí un ecológo chileno colectó diversas muestras de las profundidades. Ocho años después, se enteró que uno de los organismos que extrajo no había sido descrito antes. El trabajo fue publicado en la revista especializada Zootaxa y difundido por el Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL).

Corría el año 2012, cuando las capacidades tecnológicas eran bastante más limitadas que las de hoy y el Dr. Miguel Pardo de la Universidad Austral de Chile (UACh) comenzaba a analizar las muestras obtenidas en su laboratorio. “Con ayuda de literatura científica, logró identificar algunos organismos. Sin embargo, hubo otros que decidió entregárselos a un especialista brasileño que estaba de paso en Chile”, consigna un comunicado emanado desde el Centro IDEAL de la Universidad Austral de Chile y que también tiene investigadores de la Univerisdad de Magallanes, ambas parte de nuestro proyecto Ciencia para la Innovación del Consorcio Sur-Subantártico, Ci2030, entre otras casas de estudio del sur chileno.

“Dentro de las muestras que recolectamos, había esponjas marinas. En su caso en particular, uno debe ver las espículas, unidades esqueléticas, que muchas veces son de óxido de silicio o carbonato de calcio. Además, poseen características únicas por especie, por lo tanto, para identificarlas hay que revisar los tipos de espículas presentes en el tejido de la esponja”, explica el Dr. Pardo, co-autor del estudio, científico del Centro IDEAL de la Universidad Austral de Chile (UACh) y académico del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas de la misma casa de estudio valdiviana.

Las esponjas marinas, conocidas en el mundo científico como poríferos, son organismos capaces de cubrir grandes áreas y generar un sustrato diferente, es decir, se consideran formadores de nuevos hábitats y cumplen un rol ecológico para la fauna que vive sobre ella. A su vez, en términos de servicios eco- sistémicos, entregan diversos bio-productos para el uso humano.

Según un reporte elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), “las esponjas son la fuente de miles de productos químicos con posibles aplicaciones farmacéuticas e industriales, y algunos medicamentos derivados de esponjas están disponibles clínicamente o en ensayos clínicos avanzados”.

Ocho años después de las labores de buceo realizadas en Duhatao, el científico recibió un correo electrónico de su colega brasilero, Dr. Julio Fernández, con una inesperada noticia: una de las muestras de esponja marina que extrajo aquella oportunidad resultó ser una nueva especie, Crella chiloensis. A raíz de ello, los investigadores brasileños y chilenos comenzaron a trabajar en un nuevo trabajo académico que fue publicado recientemente en la revista Zootaxa.

Para llevar a cabo la investigación, los científicos analizaron tanto la morfología interna como externa, a través de la descripción del tejido y las espículas. Esto se llevó a cabo mediante microscopía electrónica de barrido, herramienta que entregó detalles del organismo encontrado.

“Hallazgos como estos, que muchas veces son casuales, relevan la importancia de conocer nuestra biodiversidad. Las costas de chile albergan un patrimonio biológico muy grande que aún es inexplorado”, concluye el Dr. Pardo, también director de la Escuela de Graduados de la Facultad de Ciencias de la UACh.

Lee la publicación Aquí

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *