El “Informe sobre la brecha de emisiones” bautizado como La Calefacción está encendida  publicado por el PNUMA muestra que los esfuerzos de cada país para reducir las emisiones nacionales sólo conducirían a una reducción adicional del 7,5% de las emisiones anuales de efecto invernadero en 2030, en comparación con los compromisos anteriores.

Y claramente no es suficiente. Según el informe la temperatura del planeta aumentará 2,7 ºC si no recortamos las emisiones. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el mundo necesita una reducción del 55% de dichas emisiones para limitar el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5°C, el máximo definido por los científicos como el escenario menos arriesgado para el futuro de la humanidad.

El informe concluye que las promesas de cero emisiones totales, si se cumplen a cabalidad, podrían suponer un avance y reducir el aumento previsto de la temperatura mundial a 2,2 ºC, lo que permitiría albergar la esperanza de que las nuevas medidas pueden evitar los efectos más catastróficos del cambio climático.

Una cincuentena de países, incluido Chile, han prometido alcanzar una meta de cero emisiones netas. Esto abarca más de la mitad de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero, más de la mitad del PIB mundial y un tercio de la población mundial. Sin embargo, muchas de las contribuciones determinadas a nivel nacional posponen la acción hasta después de 2030, 2050 en el caso chileno, lo que hace dudar que puedan alcanzarse los compromisos de neutralidad de emisiones, según el informe.

Además, aunque doce miembros del G20 han prometido alcanzar una meta de cero emisiones, todavía hay ambigüedad sobre cómo van a cumplir con esta meta, dice el informe.

“El mundo tiene que despertar ante el peligro inminente al que nos enfrentamos como especie. Las naciones deben poner en marcha las políticas para cumplir con sus nuevos compromisos y comenzar a implementarlas en cuestión de meses”, advierte Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, en el prólogo del informe.

“Necesitan hacer que sus promesas de neutralidad de emisiones sean más concretas, asegurando que estos compromisos se incluyan en las contribuciones determinadas a nivel nacional y que se tomen medidas para avanzar. A continuación, deben poner en marcha las políticas que respalden esta gran ambición y, de nuevo, empezar a aplicarlas urgentemente”, añadió.

“Muchos dicen plantemos, pero no se trata de que reforestemos con pinos insignes o eucaliptus, lo que necesitamos es mayor capacidad de captura de Co2 desde bosques nativos, restaurar aquellos que hemos dañado. No nos sirven los monocultivo para estos fines, pues también necesitamos evitar la perdida de biodiversidad, ojalá recuperarla y ayudar a que persistan sus beneficios como los servicios ecosistémicos que ellos nos brinda”, reflexiona Ramírez.

“Todo lo que hemos vivido con la pandemia del COVID-19, con los países arreglándoselas a su propia manera, es una vergüenza. Como la pandemia, los efectos adversos que enfrentamos por el calentamiento requieren de una mirada global. En el mundo los países tienen que organizarse más allá de sus fronteras y activar acciones globales para adaptarnos y ojalá revertir el calentamiento global que enfrentamos, eso que padecemos como humanidad debemos enfrentarlo como humanidad integrada”, remata

Conoce la entrega Nº12 del Informe sobre la brecha de emisiones: La Calefacción está Encendida.

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